{"id":4031,"date":"2025-09-11T15:47:17","date_gmt":"2025-09-11T20:47:17","guid":{"rendered":"https:\/\/viboralblog.com\/?p=4031"},"modified":"2026-03-25T14:39:19","modified_gmt":"2026-03-25T19:39:19","slug":"escribir","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/viboralblog.com\/index.php\/2025\/09\/11\/escribir\/","title":{"rendered":"Escribir"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Acababa de cumplir seis a\u00f1os y las ni\u00f1as y los ni\u00f1os del sal\u00f3n reci\u00e9n hac\u00edamos los primeros ejercicios con lapicero sobre una hoja. Algo as\u00ed como un sinf\u00edn de <em>eles<\/em> en letra pegada a lo largo de cada rengl\u00f3n, sin dejar de entonar al un\u00edsono la misma estrofa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Corre, vuela, surca las olas del mar<br>Qui\u00e9n pudiera a una sirena encontrar<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En ese lindo punto de la escritura, mi mam\u00e1 y mi pap\u00e1 se ganaron unas becas para estudiar en Francia y, de un d\u00eda para otro, iba de la mano con mi pap\u00e1 hacia el nuevo colegio. Est\u00e1bamos en Eybans, algo as\u00ed como un Itag\u00fc\u00ed de Grenoble, la tierra natal de Stendhal. Viv\u00edamos en un apartamento con mi hermano Jos\u00e9 Manuel y nuestra direcci\u00f3n era Rue Lamartine. No me acuerdo qu\u00e9 n\u00famero.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En ese tiempo, como es de suponer, yo no ten\u00eda la menor idea de qui\u00e9n era Lamartine. Y si de pronto llegu\u00e9 a preguntar de d\u00f3nde proven\u00eda el nombre de la calle, seguro no me interes\u00f3 en lo m\u00e1s m\u00ednimo que fuera un poeta reconocido y uno de los grandes exponentes del romanticismo franc\u00e9s. Para m\u00ed lo mismo daba, y bien podr\u00eda haber sido el nombre de cualquier otra cosa. Lo cierto adem\u00e1s era que yo no sab\u00eda ni media palabra de franc\u00e9s y solo ese d\u00eda, de camino al colegio, mi pap\u00e1 alcanz\u00f3 a ense\u00f1arme un par de frases.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Je m\u00b4appelle Miguel.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Je suis colombien.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Eso fue todo. Lo siguiente fue voltear por una enorme cancha de tierra y empezar a ver ni\u00f1as y ni\u00f1os que revoloteaban sobre el cemento, a pesar de sus estrafalarias mochilas paquid\u00e9rmicas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Despu\u00e9s de cruzar la reja del \u00e9cole Belair, vimos un edificio alargado de tres pisos con un gran campo de asfalto, interrumpido por unos cuantos \u00e1rboles que en Francia llaman plat\u00e1n (platanes) y que, curiosamente, los espa\u00f1oles no tuvieron mejor idea que bautizar como pl\u00e1tanos. Unos \u00e1rboles muy altos, de amplias ramas, cuyas hojas son muy similares a la del arce que aparece en la bandera de Canad\u00e1. Sueltan una pelusa muy parecida al temido pica-pica y pronto descubr\u00ed que abundaban en la regi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Unos pasos m\u00e1s adelante apareci\u00f3 una se\u00f1ora que result\u00f3 ser madame Didier, mi nueva profesora. Alcanz\u00f3 a decirme varias cosas que no entend\u00ed en absoluto y se qued\u00f3 hablando un rato con mi pap\u00e1. Finalmente \u00e9l se agach\u00f3 a despedirse y madame Didier me condujo de la mano hasta el edificio y luego me dej\u00f3 al cuidado de un compa\u00f1ero llamado Pascal. Ella hizo tambi\u00e9n que nos tom\u00e1ramos de la mano y Pascal se encarg\u00f3 de llevarme al sal\u00f3n en el segundo piso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Madame Didier me present\u00f3 frente a toda la clase. De hecho, es posible que yo mismo haya pronunciado ante todo el mundo mis \u00fanicas dos frases disponibles. Pero no estoy muy seguro. Lo importante, en todo caso, fue que me asignaron un puesto junto a un ventanal que miraba hacia la platanera y que la profesora empez\u00f3 a dar instrucciones inentendibles. Era septiembre. El primer d\u00eda del a\u00f1o escolar.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En Francia la educaci\u00f3n es gratuita y obligatoria y a cada quien le asignan el colegio que est\u00e9 m\u00e1s cerca de su casa. Tambi\u00e9n le dan cuadernos, lapiceros y dem\u00e1s y se le entregan varios libros de texto que debe cuidar de la mejor manera posible. Todo esto para decir que, en un momento cualquiera, madame Didier empez\u00f3 a repartir los \u00fatiles escolares y que pronto descubr\u00ed, algo desconcertado, que todos mis compa\u00f1eros ya sab\u00edan leer y escribir.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En las orillas de ese recuerdo, alcanzo a notar una pizca de p\u00e1nico. Sin embargo, los ni\u00f1os suelen portarse como esponjas que absorben inusitadas cantidades de informaci\u00f3n y en los siguientes recuerdos me veo hablando y escribiendo en franc\u00e9s sin haber pasado por ninguna fase intermedia. De hecho, si me pongo&nbsp; a ver, es el oto\u00f1o quien acapara la memoria de aquellos d\u00edas. Hojas y hojas de plat\u00e1n mutando de color y asemej\u00e1ndose cada vez m\u00e1s a las im\u00e1genes de los rompecabezas de mi t\u00eda Ximena. La corteza de los \u00e1rboles se iba tambi\u00e9n descascarando y, seg\u00fan la capa, aparec\u00edan distintas manchas con todo tipo de gamas. Recuerdo adem\u00e1s que empec\u00e9 a guardar algunas hojas entre los libros, para luego triturarlas y formar un bello ripio multicolor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una tarde despu\u00e9s de almuerzo, and\u00e1bamos jugando f\u00fatbol con una pelota de tenis, cerca de una malla que delimitaba el colegio, cuando empez\u00f3 a ventiar de una manera que jam\u00e1s cre\u00ed posible. Las hojas de los plant\u00e1n sonaron de inmediato como un oc\u00e9ano y las miradas de los ni\u00f1os se dirigieron a los \u00e1rboles. Las hojas coloridas volaron muy pronto en remolinos exorbitados y yo simplemente empec\u00e9 a correr como una marioneta guiada por un impulso m\u00e1gico. Una inmensidad fabulosa me invadi\u00f3 el pecho y corr\u00ed en mil direcciones distintas rebotando de un lado para otro como si pretendiera agarrar todas las hojas al mismo tiempo. Entretanto, el viento continuaba su r\u00e1faga turbulenta y las innumerables hojas crepitaban bajo un cielo gris, en el que yo no cab\u00eda dentro de mi propio cuerpo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando el viento finalmente ces\u00f3, los \u00e1rboles hab\u00edan perdido buena parte de sus hojas y un reba\u00f1o de alumnos y profesores me observaban detenidos, en una inesperada mezcla de ternura y asombro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De modo que as\u00ed aprend\u00ed a escribir. A la brava. En franc\u00e9s. Sin darme ni cuenta. En medio de una platanera, donde las hojas volaban a su antojo, bajo la atm\u00f3sfera inocente de un suave recuerdo tecnicolor.<br><br><br><br><br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Acababa de cumplir seis a\u00f1os y las ni\u00f1as y los ni\u00f1os del sal\u00f3n reci\u00e9n hac\u00edamos los primeros ejercicios con lapicero sobre&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":4061,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"_lmt_disableupdate":"","_lmt_disable":"","footnotes":""},"categories":[147],"tags":[],"class_list":["post-4031","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-escritura"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/viboralblog.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4031","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/viboralblog.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/viboralblog.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/viboralblog.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/viboralblog.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4031"}],"version-history":[{"count":31,"href":"https:\/\/viboralblog.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4031\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4139,"href":"https:\/\/viboralblog.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4031\/revisions\/4139"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/viboralblog.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4061"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/viboralblog.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4031"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/viboralblog.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4031"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/viboralblog.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4031"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}