{"id":3830,"date":"2024-11-03T14:43:47","date_gmt":"2024-11-03T19:43:47","guid":{"rendered":"https:\/\/viboralblog.com\/?p=3830"},"modified":"2025-07-12T09:20:22","modified_gmt":"2025-07-12T14:20:22","slug":"supuesto-discurso","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/viboralblog.com\/index.php\/2024\/11\/03\/supuesto-discurso\/","title":{"rendered":"Supuesto discurso"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por all\u00e1 en los ochenta, cuando mis amigos y yo ten\u00edamos casi diez a\u00f1os, una ni\u00f1a llamada Paulina se pas\u00f3 a vivir a los l\u00edmites del barrio, cerca de la canalizaci\u00f3n. Ten\u00eda dulces rasgos ember\u00e1, el pelo negro y liso, y unos ojos saltarines, llenos de curiosidad. Sucedi\u00f3 que una noche, al pasar frente a su bloque, la vi sentada en una posici\u00f3n que me pareci\u00f3 algo extra\u00f1a y me acerqu\u00e9 con cuidado, hasta verla dibujar un p\u00e1jaro carpintero de pecho amarillo y cabeza roja, con antifaz blanco. Luego nos pusimos a hablar.<br><br>Paulina me cont\u00f3, entre otras cosas, que sol\u00eda ir a observar aves con su mam\u00e1 al parque Los Kat\u00edos. Me cont\u00f3 tambi\u00e9n que las aves descienden de los celurosaurios y que Colombia es el pa\u00eds con mayor diversidad de ellas en el mundo, aunque muchas de sus especies se encuentran en peligro de extinci\u00f3n. Me explic\u00f3 adem\u00e1s que los pajareros deben ser curiosos, observadores y, ante todo, deben saber esperar. Despu\u00e9s me habl\u00f3 de unos p\u00e1jaros que cuelgan sus nidos profundos y alargados en lo alto de los \u00e1rboles, y de c\u00f3mo algunos cortejan a la hembra por medio de danzas asombrosas.<br><br>Paulina habl\u00f3 durante largo rato con una seguridad incre\u00edble y, poco a poco, fue tocando temas que parec\u00edan m\u00e1gicos. \u00bfDe d\u00f3nde proced\u00eda el mundo? \u00bfC\u00f3mo hab\u00eda nacido la vida? \u00bfDe d\u00f3nde ven\u00edamos nosotros? Sus palabras acostumbraban moverse entre el mito y la ciencia, sin dejar de referirse a un gran misterio que lo abarca todo. Su pelo ol\u00eda a flores secas y, por alg\u00fan motivo inexplicable, el mundo qued\u00f3 suspendido durante d\u00edas en ese aroma nuevo. Tras esa noche, infortunadamente, no volv\u00ed a ver a Paulina durante un tiempo.<br><br>En esa \u00e9poca era com\u00fan que las revistas y los programas de televisi\u00f3n hablaran sobre temas que superan la l\u00f3gica convencional. Por esa v\u00eda, mis amigos y yo conocimos la vida en otros planetas, la vida despu\u00e9s de la muerte, la vida antes de la vida, la combusti\u00f3n espont\u00e1nea, las desapariciones en el Tri\u00e1ngulo de las Bermudas y el origen alien\u00edgena de las esculturas de San Agust\u00edn. M\u00e1s all\u00e1 de su rareza, eran temas que indagaban la vida desde una visi\u00f3n diferente y, en su momento, todos estuvimos convencidos de que varios de esos enigmas se resolver\u00edan muy pronto.<br><br>Con el tiempo, la llamada actualidad mundial fue apareciendo con m\u00e1s claridad para nosotros. Problemas que no parec\u00edan dar margen de espera y que, de manera inaudita, siguen vigentes. Guerras por doquier, millones de seres con hambre, la destrucci\u00f3n de los ecosistemas y la amenaza que representan las armas nucleares para cada ser vivo del planeta. Todo esto iba acompa\u00f1ado de im\u00e1genes terribles que formaban parte de la vida diaria. Im\u00e1genes que quedaron plasmadas en cada uno de nosotros y que conmovieron nuestras almas, por su profundo sentido de sufrimiento. El destino del mundo, de la manera m\u00e1s esencial, parec\u00eda en juego.<br><br>Una de las grandes desilusiones al crecer fue notar que los problemas de la llamada actualidad nacional, que experiment\u00e1bamos en vivo y en directo, alcanzaron cotas tan demenciales, que terminaron por opacar todo lo dem\u00e1s. Y era obvio. \u00bfQu\u00e9 sentido ten\u00eda preguntarse por el origen de la vida, cuando no se respetaba su valor? Es m\u00e1s, \u00bfqu\u00e9 sentido ten\u00eda preguntarse por algo, cuando las preguntas eran silenciadas a plomo o incluso con cantidades innombrables de explosivos?<br><br>Para entonces, se hablaba sin parar de la violencia como si esa palabra explicara cada posible problema del territorio nacional. De alguna manera, era como si la tal violencia fuera un enemigo externo, algo que hubiera aterrizado de golpe, del todo ajeno a las personas, y no lo que realmente es. La forma m\u00e1s vac\u00eda y pobre que tenemos los humanos de relacionarnos con el mundo.\u00a0<br><br>Por esos mismos d\u00edas, surgi\u00f3 otra palabra que los adultos repet\u00edan como un mantra, y que mis amigos y yo tambi\u00e9n empezamos a odiar. La palabra adolescente.<br><br>En primer lugar, no ten\u00edamos por qu\u00e9 saber que proviene del verbo en lat\u00edn <em>adolescere<\/em>, que significa ir creciendo o madurar. En nuestros t\u00e9rminos, se relacionaba m\u00e1s bien con tener alg\u00fan defecto o padecer alg\u00fan mal. Adem\u00e1s, lejos del dictamen del diccionario, el verbo <em>adolecer<\/em> siempre se ha usado en el sentido de carencia.<br><br>M\u00e1s all\u00e1 de los aburridos significados oficiales, mis amigos y yo no est\u00e1bamos tan equivocados, pues adem\u00e1s de emitir la palabra <em>adolescente<\/em> sin descanso, los adultos alegaban como expertos, que ellos mismos ya hab\u00edan tenido nuestra edad y sab\u00edan exactamente por lo que est\u00e1bamos pasando. En general, cuando hablaban con nosotros, parec\u00edan dirigirse a un grupo de enfermos con altas probabilidades de cura. Enfermos que, por otra parte, solo estaban repitiendo una historia que ya hab\u00eda sucedido millones de veces antes y de manera id\u00e9ntica.<br><br>Unos a\u00f1os m\u00e1s tarde, cuando tom\u00f3 fuerza el relato dominante sobre la Colombia de los a\u00f1os ochenta y los noventa, mis amigos y yo sentimos algo parecido. Alguien trataba de contarnos nuestra propia historia, como si form\u00e1ramos parte de una repetici\u00f3n infinita. En Medell\u00edn, en Cali, en el Huila, en Urab\u00e1 y en el resto de Colombia, el relato uniforme sobre un contexto violento hab\u00eda terminado por imponer sus condiciones. A tal punto que abarcaba la historia de cada persona, como si todos fu\u00e9ramos un simple derivado de su destrucci\u00f3n. Pero no. Todos sab\u00edamos muy bien que se trataba de una generalizaci\u00f3n absurda. De una abstracci\u00f3n mentirosa, donde las voces particulares aparec\u00edan como simples v\u00edctimas que se limitaban a sufrir el mundo que les toc\u00f3 vivir. En esa falsa l\u00f3gica, el contexto actuaba como coro y como voz principal. Daba la impresi\u00f3n de ser lo \u00fanico existente. Un fr\u00edo suplantador de la famosa realidad.<br><br>Hablando de relatos, cualquiera sabe que la vida no siempre sucede por medio de palabras. Sin embargo, es por medio de ellas que se construye su sentido. Nuestra vida es ante todo m\u00faltiple, esquiva, inasible, misteriosa y, en ese orden de ideas, los mismos hechos y las mismas vivencias suelen adquirir significados distintos, que pueden depender de cosas tan sutiles como el tono y el \u00e9nfasis que se les d\u00e9. En ese punto radica el poder de los relatos. En ordenar el mundo de cierta manera, en hacerlo parecer atractivo, verdadero y seductor, incluso cuando se trata de algo tan terrible como la guerra. Por eso mismo, nunca faltan las personas que se esfuerzan en imponer su versi\u00f3n de los hechos, como si expusieran la \u00fanica verdad. Sin embargo, un relato \u00fanico y absoluto, cualquiera que sea, siempre nace de intereses ego\u00edstas, siempre aisla y oculta y niega lo particular. Un relato \u00fanico y absoluto se encarga, ante todo, de abolir matices y diferencias.<br><br>Cuando ten\u00eda dieciocho a\u00f1os, volv\u00ed a encontrarme con Paulina en la universidad de Antioquia. Ella estudiaba biolog\u00eda y segu\u00eda dibujando p\u00e1jaros. En aquel entonces, yo me sent\u00eda m\u00e1s bien perdido en el mundo y, para disimularlo, invent\u00e9 que hab\u00eda empezado a escribir historias. No s\u00e9 si me crey\u00f3. En ese momento, se limit\u00f3 a decir que su mam\u00e1 siempre hablaba de las semejanzas entre la experiencia de escribir y la vida de un pajarero. Ambas requer\u00edan curiosidad, capacidad de asombro, de observaci\u00f3n y, as\u00ed mismo, la tranquilidad de saber esperar, de amar el proceso mucho m\u00e1s que el fin.<br><br>En alg\u00fan punto de la conversaci\u00f3n, le pregunt\u00e9 c\u00f3mo andaba su mam\u00e1, y la expresi\u00f3n de Paulina devino triste, fr\u00e1gil. Se qued\u00f3 un momento en silencio y dijo que algo muy malo hab\u00eda pasado y que alg\u00fan d\u00eda me lo contar\u00eda. Dijo que en la vida hay cosas que van sucediendo poco a poco y se encargan de ir tejiendo las peque\u00f1as tramas que forman nuestro mundo. En ese espacio de construcci\u00f3n es donde debemos vivir, dijo. Hay otras cosas, por el contrario, que suceden de golpe y que pueden desgarrar para siempre los tejidos que se han ido construyendo con cari\u00f1o y esmero.<br><br>Paulina no me cont\u00f3 nada m\u00e1s al respecto. Solo mencion\u00f3 que m\u00e1s all\u00e1 de las adversidades, hay que tratar de seguir adelante y que, m\u00e1s all\u00e1 de las circunstancias, el mundo merece siempre otra oportunidad.<br><br>\u00daltimamente he pensado mucho en las palabras de Paulina y creo que tienen mucho que ver con el desenga\u00f1o actual. Hay demasiadas vidas atadas a la guerra y al miedo y a las promesas vanas. Tambi\u00e9n a la pobreza y a condiciones indignas de trabajo. Lo extra\u00f1o es que, aun as\u00ed, las preguntas certeras y los cuestionamientos necesarios dan la impresi\u00f3n de haber pasado a un segundo plano. Algo nos lleva a creer, por ejemplo, que el desarrollo tecnol\u00f3gico puede sustituir todo tipo de cuestiones fundamentales de la humanidad. O que los problemas son complejos y las soluciones, por el contrario, resultan f\u00e1ciles. O que el asombro y la curiosidad son tan solo un juego de j\u00f3venes que luego crecer\u00e1n y se ir\u00e1n adormeciendo para terminar advirti\u00e9ndoles a los que vienen que ellos ya pasaron por eso y que, hagan lo que hagan, todo seguir\u00e1 igual. Como si convertirse en seres planos, resignados y obsoletos fuera el orden natural de la vida.<br><br>Y obvio. No debe ser as\u00ed. Vivir es una b\u00fasqueda, no una respuesta, y una de las cosas m\u00e1s valiosas de la gente joven es que no se alimenta de certezas, y sabe vivir muy bien en el mundo de los matices, de lo diverso, de lo m\u00faltiple, de lo asombroso, de lo incierto. Cuando uno es joven, es natural no saber muchas cosas. Sin embargo, de forma parad\u00f3jica, sabe otras que la mayor\u00eda de los adultos pretendieron olvidar. Por eso, el simple hecho de correr riesgos, de no tener miedo a perderse, de desconfiar de los caminos seguros, de mirar el mundo con ojos transparentes y sinceros, puede ser siempre una opci\u00f3n v\u00e1lida y necesaria, al momento de ampliar la mirada y enfrentarse a los problemas que realmente importan.<br><br>La \u00faltima vez que habl\u00e9 con Paulina, ella estaba vendiendo sus dibujos en una feria en La Villa de Aburr\u00e1. Yo, como era habitual, andaba a la deriva, sin saber qu\u00e9 hacer con mis d\u00edas. Ella me salud\u00f3 entonces de pico en la mejilla y, despu\u00e9s de conversar un rato, me pregunt\u00f3 por las historias que yo supuestamente escrib\u00eda. Y claro. Aunque yo no hab\u00eda escrito ni medio rengl\u00f3n, le dije que las historias andaban por ah\u00ed y que alg\u00fan d\u00eda se las mostrar\u00eda. Ella de todas formas pareci\u00f3 creerme y se alegr\u00f3 diciendo que lo m\u00e1s importante de una historia es que conmueva, que suene sincera y parezca de verdad. Por eso, de todo coraz\u00f3n, esperaba que las m\u00edas fueran as\u00ed.<br><br>Al despedirnos, obviamente me sent\u00ed como un farsante.<br><br>Unos a\u00f1os m\u00e1s tarde, empec\u00e9 a escribir. Primero de forma barroca y lleno de torpeza sublime. Luego, con el paso de los d\u00edas, sent\u00ed que las palabras no est\u00e1n hechas para embelesarse ni perderse en ellas y que, en resumidas cuentas, todo se trata de aprender a jugar para ir encontrando un mejor orden, un ritmo, una voz.<br><br>Escribir historias, como cualquier construcci\u00f3n, es algo lento. Uno puede llegar a desanimarse y a sentir que el propio texto no conduce a ninguna parte. Sin embargo, en alg\u00fan momento indeterminado, la historia va tomando forma hasta adquirir una fuerza propia, inusitada. Las historias, de cierta manera, nacen muchas veces como voces perdidas que regresan a casa despu\u00e9s de un tiempo. Hay en ellas algo simple y muy poderoso, que me hace pensar en dos preguntas que dan nombre a un cuento de Joyce Carol Oates. <em>\u00bfD\u00f3nde has estado?, \u00bfpara d\u00f3nde vas?<\/em>. Dos preguntas bellas y esenciales. En medio de ellas est\u00e1 el presente. El camino de los d\u00edas. El sentido de cualquier historia. Muchas gracias.<\/p>\n\n\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por all\u00e1 en los ochenta, cuando mis amigos y yo ten\u00edamos casi diez a\u00f1os, una ni\u00f1a llamada Paulina se pas\u00f3 a&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":3829,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"_lmt_disableupdate":"","_lmt_disable":"","footnotes":""},"categories":[145],"tags":[163,156,170],"class_list":["post-3830","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ideas-sueltas","tag-amigos","tag-ciudad","tag-recuerdos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/viboralblog.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3830","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/viboralblog.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/viboralblog.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/viboralblog.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/viboralblog.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3830"}],"version-history":[{"count":14,"href":"https:\/\/viboralblog.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3830\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3993,"href":"https:\/\/viboralblog.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3830\/revisions\/3993"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/viboralblog.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3829"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/viboralblog.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3830"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/viboralblog.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3830"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/viboralblog.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3830"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}