{"id":3772,"date":"2024-08-28T22:57:50","date_gmt":"2024-08-29T03:57:50","guid":{"rendered":"https:\/\/viboralblog.com\/?p=3772"},"modified":"2024-08-30T14:21:04","modified_gmt":"2024-08-30T19:21:04","slug":"culebreros","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/viboralblog.com\/index.php\/2024\/08\/28\/culebreros\/","title":{"rendered":"Culebreros"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Empiezo. El habla es una funci\u00f3n cognitiva mucho m\u00e1s antigua y desarrollada que la escritura. Los escritos, de hecho, toman pr\u00e1cticamente todas sus palabras de ah\u00ed y est\u00e1n condenados a una especie de maldici\u00f3n: si se alejan del habla m\u00e1s de la cuenta, se convierten en juegos fr\u00edos, impostados, vac\u00edos. En espectros que deambulan por el mundo, como s\u00edlabas zarandeadas por el viento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Vuelvo y empiezo. Para nadie es un secreto que la gente de Antioquia y sus alrededores suele ser conversadora y dicharachera. La gran mayor\u00eda de las personas se la pasa contando historias, cargadas de acci\u00f3n y de picante. Tambi\u00e9n hay muchas trovas y cuenteros y poemas. Los \u00e9nfasis, algo exagerados, han sido la norma.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Empiezo por \u00faltima vez. Durante varios siglos el idioma espa\u00f1ol vivi\u00f3 algo encapsulado en las monta\u00f1as de Antioquia. Esto ayud\u00f3 a que se conservaran numerosos arca\u00edsmos y a que se asentaran las formas, las expresiones y los acentos propios de la regi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sigo. Hay que tener en cuenta, sin embargo, que la lengua espa\u00f1ola, a diferencia de otras m\u00e1s r\u00edgidas, cuenta con una diversidad estructural bastante amplia, al momento de armar las frases. Eso, aunque tiene sus ventajas, convierte al espa\u00f1ol en un idioma propenso al malentendido, a la ambig\u00fcedad, al enredo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Vuelvo y sigo. Como era de esperarse, pienso de inmediato en los culebreros paisas. Encantadores de serpientes. Expertos en convencer a las personas de que adquieran todo tipo de productos, que ellos mismos insuflan de bellos sentidos irrefutables.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Retomo. Hablando de escritores, me parece que las artima\u00f1as, las t\u00e9cnicas y los encantos que muchos utilizan para atrapar al lector (aunque sea a s\u00ed mismos), no difieren mucho de las formas tramadoras que adoptan los culebreros.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ejemplo. Le\u00f3n de Greiff, sin ir m\u00e1s lejos, se refiere a sus propios escritos como <em>las famosas farsas tabarinescas de tanto \u00e9xito por las ferias de Nijni-Novgorod<\/em>&#8230; Sin temor a equ\u00edvocos, puede decirse que don Le\u00f3n de Greiff es una especie irrepetible de culebrero vikingo. Parece muy sincero con su propia farsa y, en simult\u00e1neo, la incorpora al perfil embaucador que tan divertidamente esboza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sigo. La extra\u00f1eza de una persona ante sus propios logros se denomina s\u00edndrome del impostor. En el caso de los autores se manifiesta, m\u00e1s que nada, ante las reacciones positivas y el alboroto que llega a generar su propia obra. Sin embargo, el hecho de restarse importancia, de no tomarse demasiado en serio, es algo que comparten los autores antioque\u00f1os que me gustan. Esos que destacan tambi\u00e9n por su agudeza y su buen sentido del humor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Vuelvo y sigo. Tom\u00e1s Carrasquilla, por mencionar a otro monstruo de las letras antioque\u00f1as, se refiere a la <em>tal<\/em> literatura, rest\u00e1ndole toda solemnidad a un tema que, por motivos inexplicables, mucha gente no se cansa de encumbrar. Ese simple <em>tal<\/em> consigue bajar al escritor de tanto pedestal rid\u00edculo y lo convierte en un vecino m\u00e1s. Alguien que, al mejor estilo de Fernando Gonz\u00e1lez, se la pasa conversando en la tienda de la esquina, lejos de toda expresi\u00f3n ampulosa y acartonada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se me ocurre. Sin llegar a caer en complejos ni en afanes ex\u00f3ticos, muchos escritores antioque\u00f1os, como Manuel Mej\u00eda Vallejo, suelen tomar prestadas y hasta regaladas las expresiones que aparecen de manera habitual en cada conversaci\u00f3n. Fernando Vallejo, para seguir con los ejemplos, ha sabido llevar la tradicional cantaleta espiralada de la regi\u00f3n a un esplendor escrito que nadie habr\u00eda imaginado hace un tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A\u00f1ado. Otra cosa que admiro de los finos autores antioque\u00f1os, como Porfirio Barba Jacob (as\u00ed sea un caso extremo), es que no suelen abandonar su vida a merced de su arte. Todo lo contrario. Conocen bastante bien el l\u00edmite de las palabras y no pretenden habitar en universos ilusorios. Algo que Dar\u00edo Jaramillo, otro santarrosano, parece recrear en los versos no consecutivos del poema <em>El oficio<\/em>:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>La poes\u00eda, esa batalla de palabras cansadas; nombre de cosas que el ruido escamotea<br><\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>La poes\u00eda: este consuelo de bobos sin amor ni esperanza<br><\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>La poes\u00eda: esta langosta, esta alharaca, esta otra cosa que no es ella<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dudo. En este punto, debo decir que, de repente, me siento guiado por un mont\u00f3n de ideas arbitrarias, de pensamientos et\u00e9reos que no conducen a ninguna parte. De todas formas, tampoco es de extra\u00f1ar. La verdad, ni siquiera s\u00e9 muy bien cu\u00e1ndo, ni c\u00f3mo, ni por qu\u00e9 me puse a escribir toda esta retah\u00edla en aparente desorden. Aun as\u00ed, cuando uno se pone a ver, es lo que muchas veces sucede con la escritura. Se pretende hacer una cosa, y al final sale algo completamente distinto. Y aunque no deja de ser un asunto bastante loco, buena parte de escribir consiste precisamente en eso: en aprender a conformarse con los resultados estrafalarios, inesperados, temporales y supuestamente definitivos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Vuelvo y dudo. Y qui\u00e9n sabe, a lo mejor todo esto tiene que ver con la forma en que me gusta imaginar a los autores antioque\u00f1os. Encantadores involuntarios. Culebreros esc\u00e9pticos. Profesionales de la astucia. Gente que llega a desconfiar de s\u00ed misma y de su propio arte. Vecinos conversadores que disfrutan el mundo y no dejan nunca de recorrer sus montes y sus calles&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Finalizo de golpe. Como si no tuviera nada m\u00e1s que decir o, simplemente, estuviera a punto de dormirme.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Empiezo. El habla es una funci\u00f3n cognitiva mucho m\u00e1s antigua y desarrollada que la escritura. 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