{"id":3381,"date":"2022-11-26T09:39:57","date_gmt":"2022-11-26T14:39:57","guid":{"rendered":"https:\/\/viboralblog.com\/?p=3381"},"modified":"2022-11-28T15:11:02","modified_gmt":"2022-11-28T20:11:02","slug":"ensueno","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/viboralblog.com\/index.php\/2022\/11\/26\/ensueno\/","title":{"rendered":"Ensue\u00f1o"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo primero que recuerdo es jugar f\u00fatbol con una pelota de tenis. Hab\u00eda una malla met\u00e1lica a lo largo de un corredor y el suelo era de cemento. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En un primer plano, cada quien buscaba mantener la pelota el mayor tiempo posible, entre una secuencia indescifrable de patadas que parec\u00edan lanzadas al azar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desde lo alto, en cambio, \u00e9ramos un enjambre de ni\u00f1os que revoloteaban como escarabajos sobre un campo de juego tan estrecho, que resultaba pr\u00e1cticamente imposible ver pasar la pelota de un&nbsp; arco al otro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La siguiente cancha que recuerdo era un semic\u00edrculo entre los garajes de dos edificios, que serv\u00edan de arquer\u00eda. Cada gol, de hecho, equival\u00eda a un estridente zarandeo met\u00e1lico que reverberaba durante varios segundos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por alg\u00fan motivo estramb\u00f3tico, en un tiempo result\u00e9 fan de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica y del Dinamo de Kiev, dirigido por el \u00abLobo\u00bb Lobanovskyi. Por eso, cuando \u00edbamos a jugar penaltis en cancha de tierra, cobraba transformado en Igor Belanov. Al momento de tapar, en cambio, asum\u00eda la identidad de Rinat Dasaev.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esa predilecci\u00f3n fue apenas una moda m\u00e1s entre tantas otras. Admir\u00e9 a varios arqueros como Gatti, Falcioni, Pumpido, Pfaff, Schumacher&#8230; Pas\u00e9 tambi\u00e9n por jugadores como Zico, S\u00f3crates, Caba\u00f1as, el \u00abPato\u00bb Aguilera, el \u00abM\u00e1gico\u00bb Gonz\u00e1lez&#8230; Aunque, claro: despu\u00e9s de M\u00e9xico 86 todos nos quedamos para siempre con Maradona.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mi forma de jugar, sin embargo, termin\u00f3 siendo m\u00e1s influenciada por Claudio Paul Caniggia, que emergi\u00f3 unos a\u00f1os despu\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al igual que Caniggia, me encantaba volar por las bandas de manera impredecible, antes de encarar hacia el centro y buscar el arco. Incluso me dej\u00e9 crecer el pelo y llegu\u00e9 a jugar con una cinta alrededor de la frente, a manera de balaca.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por esa \u00e9poca, mis prioridades en los mundiales eran muy sencillas. Primero Argentina, segundo Brasil y luego las dem\u00e1s selecciones suramericanas. De resto, sol\u00eda inclinarme por el equipo m\u00e1s d\u00e9bil de cada enfrentamiento. Hac\u00eda fuerza por Asia. Por \u00c1frica. Por Centroam\u00e9rica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Claro que hubo excepciones. Y as\u00ed, en alg\u00fan momento, apoy\u00e9 tambi\u00e9n a Holanda y a B\u00e9lgica, a la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, a Alemania, a Dinamarca. Por el contrario, a Inglaterra, Francia y Espa\u00f1a no los pod\u00eda ni ver. Italia, en cambio, s\u00ed me gustaba. Era el equipo favorito de mi hermano Jos\u00e9 Manuel.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con los a\u00f1os, como suele suceder, el mundo cambi\u00f3 m\u00e1s de la cuenta. Los argentinos empezaron a parecerme tan soberbios e infelices que, aun admirando a muchos de sus jugadores, los saqu\u00e9 de mis afectos mundialistas, que pasaron a ser comandados por Brasil y su expresivo jogo bonito.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Parad\u00f3jicamente, durante las eliminatorias, es raro que vaya por los brasileros. Aunque me veo todos sus partidos. Pase lo que pase, ellos no dejan de mostrarse superiores al resto. Tanto as\u00ed que juegan a otra cosa. Fluyen de manera natural con el bal\u00f3n. Prefieren la magia. Transmiten alegr\u00eda. Con todo y eso, no dejan de ser letales. Una verdadera m\u00e1quina de mover el cuero y de hacer goles.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mientras veo el mundial, la continuidad futbolera de toda una vida se manifiesta de mil formas distintas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desde el primer partido, Brasil juega como los dioses y el planeta entero vibra con sus haza\u00f1as. Los dem\u00e1s equipos se limitan a seguir las viejas y conocidas leyes terrenales. Algunos cumplen con las expectativas. Otros las superan. Otros decepcionan.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los argentinos, por su parte, sorprenden por sus reacciones pat\u00e9ticas. No saben perder. Tampoco ganar. Sus hinchas, por momentos, no parecen tener vida propia y se ensa\u00f1an con sus \u00eddolos de manera infame.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si por alg\u00fan sortilegio mundialista, yo tuviera la capacidad de cambiar el mundo a mi antojo, me encantar\u00eda que Messi jugara en Brasil y flotara alegre por el campo, ajeno a la rid\u00edcula idea de tener que ganar a toda costa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es m\u00e1s, si el hechizo tomara m\u00e1s fuerza, me&nbsp; volver\u00eda ni\u00f1o nuevamente. Los jugadores se transformar\u00edan enseguida en seres fant\u00e1sticos que deambulan por una infinidad de canchas. Incluso las de algunos sue\u00f1os, donde el campo asume geometr\u00edas imposibles y el bal\u00f3n desaparece a su antojo. Hasta que, de golpe, las jugadas fluyen de una forma tan sencilla que casi basta con pensarlas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como si fuera poco, el \u00e1lbum del mundial retornar\u00eda a los precios de anta\u00f1o. No habr\u00eda que pensar tampoco en pagar las cuentas del mes y, simplemente, me dedicar\u00eda a ir pegando l\u00e1minas, mientras repaso la informaci\u00f3n de cada equipo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al principio mirar\u00eda en qu\u00e9 club juega cada qui\u00e9n. Distinguir\u00eda las selecciones serias y pasmadas de los equipos alegres y sonrientes. Me fijar\u00eda d\u00f3nde y cu\u00e1ndo nacieron los jugadores. Cu\u00e1nto miden. Cu\u00e1nto pesan.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En ese orden de ideas, no tardar\u00eda en descubrir qui\u00e9nes son los m\u00e1s altos y los m\u00e1s bajitos de cada equipo y del \u00e1lbum entero. Tambi\u00e9n encontrar\u00eda a los m\u00e1s viejos. Los m\u00e1s j\u00f3venes. Los m\u00e1s pesados. Los m\u00e1s livianos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En las ma\u00f1anas actualizar\u00eda la tabla de goleadores que diagram\u00e9 en un cuaderno. Luego saldr\u00eda a jugar herradura con los amigos y terminar\u00edamos cobrando penaltis que transformar\u00edan la puerta de alg\u00fan garaje en un prolongado estruendo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A partir de entonces, cada quien podr\u00e1 convertirse en un jugador distinto, seg\u00fan los eventos m\u00e1s preciados de las \u00faltimas fechas. Hoy tapar\u00e9 como Courtois. Hoy ser\u00e9 Richarlison.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">M\u00e1s tarde, cuando nos gane el cansancio, iremos a tomar gaseosa a la tienda y nos pondremos a so\u00f1ar con los futuros campeones. Con los distintos finalistas. Con los goleadores. Con los equipos revelaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al final, todos volveremos a nuestras casas, sintiendo que pasaron demasiadas cosas en un solo d\u00eda. Y que, afortunadamente, el d\u00eda siguiente ser\u00e1 m\u00e1s o menos igual. Durante un mes viviremos hipnotizados. Fascinados. Perplejos. En un mundo mucho m\u00e1s atractivo. Mucho m\u00e1s real. Genuino. De ensue\u00f1o.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lo primero que recuerdo es jugar f\u00fatbol con una pelota de tenis. 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