{"id":3164,"date":"2022-07-30T20:23:19","date_gmt":"2022-07-31T01:23:19","guid":{"rendered":"https:\/\/viboralblog.com\/?p=3164"},"modified":"2024-08-30T14:26:07","modified_gmt":"2024-08-30T19:26:07","slug":"idolos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/viboralblog.com\/index.php\/2022\/07\/30\/idolos\/","title":{"rendered":"\u00cddolos"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La banda sonora, a los trece a\u00f1os, era bien intensa. Por un lado, estaba la novedosa fiebre por el metal m\u00e1s extremo y, sin importar que la muerte pululara alrededor, bandas como Entombed, Mayhem y Sarc\u00f3fago acaparaban nuestra imaginaci\u00f3n, con sus crudas letras y est\u00e9ticas siniestras.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por otra parte, estaba la calle. Esa gran amiga para jugar a volvernos grandes, sin tener que recurrir a cosas tan aburridas como el esfuerzo y la tal responsabilidad. En ese sentido, no hab\u00eda nada mejor que ir a jugar billar y a tomar aguardiente en el parque de Bel\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sobra aclarar que en ese ambiente cantinero no sonaba Sarc\u00f3fago ni por equivocaci\u00f3n. Los grandes \u00eddolos eran Gardel, Daniel Santos, Vicente Fern\u00e1ndez, Julio Jaramillo, Los Visconti, \u00d3scar Agudelo, Alci Acosta y, obviamente, Dar\u00edo G\u00f3mez, mucho m\u00e1s cercano a nosotros por cuestiones de tiempo y lugar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si no estoy mal, el billar se llamaba Los Sauces. Ol\u00eda a berrinche por todas partes y se manten\u00eda lleno de viejos borrachos que no paraban de invitarlo a uno a tomar aguardiente y de contar historias.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De esa manera, supe que alguna vez Julio Jaramillo hab\u00eda estado all\u00ed, supuestamente, con la intenci\u00f3n de cantar, hasta que una rasca monumental se lo termin\u00f3 impidiendo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sobre Dar\u00edo G\u00f3mez, en cambio, siempre se mencionaba que, por defender a la mam\u00e1, hab\u00eda matado al pap\u00e1 de un escopetazo. Una historia que sol\u00eda repetirse a cada tanto, en distinta versi\u00f3n, y que generaba todo tipo de discusiones en torno a dos hip\u00f3tesis: si el joven Dar\u00edo hab\u00eda matado adrede a su pap\u00e1 o si, por el contrario, se hab\u00eda tratado de un accidente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con el tiempo, algunas de nuestras familias comenzaron a correr el riesgo de prestarle la finca a una manada de locos que llegaban a emborracharse en tiempo r\u00e9cord, mientras hac\u00edan sus primeros pinos en asuntos de despecho.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y es que, por alg\u00fan motivo estrafalario, uno casi que anhelaba y buscaba el famoso despecho, como si brindara mucho m\u00e1s r\u00e9ditos y estatus que el amor correspondido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No eran raras, entonces, las escenas en que alguien, en medio de la borrachera m\u00e1s bestial, llamaba a la pelada que le gustaba a cantarle una canci\u00f3n de despecho, con la m\u00fasica de fondo, sin imaginar que, al otro lado del tel\u00e9fono, no llegaba a entenderse absolutamente nada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y qui\u00e9n sabe. Tal vez por la cercan\u00eda que ten\u00edamos con el metal, las letras que m\u00e1s nos tramaban ten\u00edan que ver con la muerte. Estaba la insuperable \u00abBodas negras\u00bb de Julio Jaramillo (letra del poeta Julio Fl\u00f3rez), que bien podr\u00eda ser el argumento de una pel\u00edcula de terror o una densa letra de black m\u00e9tal. Sin embargo, ten\u00eda el inconveniente de no ser apta para dedicar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aunque fuera algo exagerada en ese sentido dedicable, para eso estaba \u00abNadie es eterno\u00bb, de Dar\u00edo G\u00f3mez. Un drama tejido con la propia muerte que, en simult\u00e1neo, se resta importancia a s\u00ed mismo, pues lo peor (en nuestra opini\u00f3n) tendr\u00eda que vivirlo la chica que nos llorar\u00eda en un futuro, por no haber disfrutado de nosotros a tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Creo que ni siquiera tuve la intenci\u00f3n de cant\u00e1rsela a nadie, pero me veo a mi mismo en el cuarto, por la noche, provisto de un lapicero azul y una hoja en blanco, muy atento a un casete que acaba de grabarme el due\u00f1o del billar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Durante un rato, no hice otra cosa que hundir play, escuchar un verso de \u00abNadie es eterno\u00bb, darle stop, escribir lo que acababa de o\u00edr, retroceder el casete y volver a poner play hasta escuchar el siguiente verso. Sobra decir que pronto me supe el tema de memoria, sin dejar de sentirme orgulloso de mi propia muerte, como si fuera el acontecimiento m\u00e1s importante del mundo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para completar, Discos Dago quedaba pr\u00e1cticamente a la vuelta de la casa y, a excepci\u00f3n de mi persona, todo el mundo juraba haberse encontrado con Dar\u00edo G\u00f3mez por la calle o haberlo visto bajar de un carro y hasta haber tenido la oportunidad de saludarlo para expresarle admiraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como siempre, pasaron los a\u00f1os. Ahora vivo en una vereda y recorro a menudo las calles de distintos pueblos. Las cosas no han cambiado mucho. Siempre hay un billar en el parque y cantinas por doquier. Poco Mayhem, poco Entombed, poco Sarc\u00f3fago. A cambio, un sinf\u00edn de m\u00fasica de parranda y despecho que flota de manera natural en el ambiente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No es raro andar por ah\u00ed desprevenido y notar, de pronto, que Dar\u00edo G\u00f3mez lo mira a uno desde alg\u00fan afiche, una fotograf\u00eda, una pantalla o la car\u00e1tula de un disco que cuelga de la pared.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hace poco, sin ir m\u00e1s lejos, lo vi. Su sonrisa era medio sobradora. Llevaba puesta una bufanda roja y sosten\u00eda una copa de aguardiente, con la que brindaba justo en direcci\u00f3n a m\u00ed. Se trataba de un disco bastante viejo. Lo charro fue que esa versi\u00f3n de Dar\u00edo G\u00f3mez me pareci\u00f3 demasiado joven. Como si a\u00fan le faltara acumular autoridad para verse m\u00e1s despechado y aguardientero.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero claro. Eso son g\u00fcevonadas m\u00edas. Im\u00e1genes de momento. Autoridad, obviamente, el hombre la ten\u00eda toda. De sobra.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Adem\u00e1s, ser el Rey del despecho en estas tierras parranderas es literalmente ser el Rey. A secas. No queda de otra que agradecerle. Y brindar con \u00e9l, de una dimensi\u00f3n a otra.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La banda sonora, a los trece a\u00f1os, era bien intensa. 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