{"id":3122,"date":"2022-07-17T20:38:22","date_gmt":"2022-07-18T01:38:22","guid":{"rendered":"https:\/\/viboralblog.com\/?p=3122"},"modified":"2024-08-30T14:27:37","modified_gmt":"2024-08-30T19:27:37","slug":"el-charrito-negro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/viboralblog.com\/index.php\/2022\/07\/17\/el-charrito-negro\/","title":{"rendered":"El Charrito Negro"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Fiestas del Campesino. Cata y yo nos desmontamos del bus de la vereda y avanzamos hacia el parque. \u00abOjal\u00e1 y te dure\u00bb comienza a o\u00edrse en la distancia. Suenan los requintos. Suena el acorde\u00f3n. El Charrito Negro acaba de empezar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El escenario est\u00e1 pr\u00e1cticamente recostado contra el atrio de la iglesia. Hay gente por todos lados, pero tambi\u00e9n algo de espacio, y pronto logramos acomodarnos en el costado derecho. Buena vista. Buen sonido. La primera canci\u00f3n llega muy pronto a su fin, y El Charrito se encarga de saludar al p\u00fablico del Carmen.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Bajo sus indicaciones, todos nos servimos un trago, levantamos las copas y no tardamos en vaciarlas. Mientras empieza a sonar \u00abCu\u00e9ntale a ese\u00bb, guardo la tapetusa en la j\u00edcara, y las copas de aluminio en el bolsillo de la chaqueta. La voz del Charrito Negro se nota algo cascada, apenas entrando en calor. En las pantallas, su expresi\u00f3n aparece serena, bondadosa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tras meses de lluvias al final de cada tarde, el cielo despejado resulta milagroso. Las luces suaves, cercanas al ocaso, crean una atm\u00f3sfera apacible.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abCuesti\u00f3n olvidada\u00bb. A nuestro alrededor, cientos de expresiones se entregan a un horizonte enso\u00f1ado, que coincide con el lugar exacto que ocupa el escenario. Tiringuistinguis. Carrilera. M\u00fasica de parranda y despecho, escuchada una y mil veces. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Unos cuantos brindis y canciones m\u00e1s tarde, un par de l\u00e1grimas se asoman por la esquina externa de mis ojos. Un raro exceso de efusividad. Una anomal\u00eda del momento. Le sirvo un trago a Cata y me tomo el m\u00edo. Guardo las copas en el bolsillo de la chaqueta y trato de esquivar cualquier efecto sensible.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abQuererte fue un error\u00bb. Las luces del atardecer comienzan a reflejarse en el ambiente. Bajo su esplendor, todos seguimos alzando las copas y brindando y tomando y cantando, envueltos en esa m\u00fasica de nostalgia. Como si, por alg\u00fan motivo fuera de nuestro alcance, no tuvi\u00e9ramos m\u00e1s opci\u00f3n que vivir inmersos en una gran historia de despecho y traici\u00f3n. Innumerables p\u00e9rdidas. Dolor inesquivable, que solo puede ahogarse en el alcohol.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00c9l Charrito Negro es una persona c\u00e1lida, sencilla, que disfruta el momento sin mayores estridencias. Su rostro est\u00e1 marcado por la experiencia y eso le brinda autoridad. Mientras tanto, todos tarareamos sus canciones como fantasmas hipnotizados. Letras que emanan dolores bellos y a la vez profundos. Marcas imborrables. Las \u00fanicas pruebas que deja el amor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abPero te vas a arrepentir\u00bb. Miro a mi alrededor y vuelvo a sentir algo desmedido. Inesperado. Una sobredosis de sensaci\u00f3n pura. De realidad reconcentrada. Al final de cuentas, eso logran transmitir las canciones y los poemas y, m\u00e1s a\u00fan, los instantes como este que parecen abarcar oc\u00e9anos de tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En cierta medida, me siento rodeado por los verdaderos protagonistas de las canciones. Expresiones cambiantes, s\u00fabitas. Miradas en trance. Anhelos. Esperanzas. Las luces de un presente feliz que, tarde o temprano, se ir\u00e1 por un abismo. Alg\u00fan d\u00eda, sin duda, este preciso instante no ser\u00e1 m\u00e1s que un recuerdo proyectado en la barra de una cantina.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abMi fracaso\u00bb. \u00c9l Charrito Negro canta cada vez mejor. Me quito un par de l\u00e1grimas sin que nadie se entere. Poco despu\u00e9s repito la operaci\u00f3n, y Cata se da cuenta observ\u00e1ndome incr\u00e9dula, como si yo quisiera embarcarla en una simulaci\u00f3n. Le aclaro, sin muchas ganas, que no es broma. Ella pone cara compasiva y pregunta si me estoy acordando de algo en particular. Cree que estoy despechado. Le sirvo entonces otro trago y le digo que no, que solo se trata de una exageraci\u00f3n imposible de explicar. Tal vez el paisaje. Tal vez las canciones. El atardecer. La gente alrededor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El cielo se va moviendo lentamente hacia la noche. Las luces del escenario adquieren protagonismo. Sin que lleguen siquiera a sentirse, al pasar por la garganta, las tapetusas reconfortan. Para entonces, una ni\u00f1a acaba de subirse al escenario. Los m\u00fasicos empiezan a tocar. El Charrito, entretanto, sostiene el micr\u00f3fono frente a ella y espera a que cante.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Cuando yo me muera, no quiero que lloren<\/em><br><em>Hagan una fiesta con cohetes y flores<\/em><br><em>Que se sirva vino y que traigan mariachis<\/em><br><em>Para que me canten mis propias canciones<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Poco a poco me voy habituando a mi nueva condici\u00f3n desbordada. No la confronto ni le doy demasiada importancia. A partir de ah\u00ed, las l\u00e1grimas no hacen m\u00e1s que flotar, como una mansa pel\u00edcula sobre mis ojos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abNo hay mal que dure cien a\u00f1os\u00bb. Cuando menos pensamos, El Charrito Negro ya se est\u00e1 despidiendo. Como es de esperarse, el p\u00fablico no tarda en clamar: otra, otra, otra&#8230; El viejo truco que nunca falla.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Est\u00e1 bien, vamos a cantar la \u00faltima \u2014 dice El Charrito Negro.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abA punta de trago\u00bb. Una de las m\u00e1s esperadas. No queda m\u00e1s que disfrutar estos \u00faltimos instantes. Al final, el hechizo se romper\u00e1 y todo volver\u00e1 a la normalidad. Las mismas calles. Los mismos caminos. Los rostros de siempre. Gente que viene, gente que va.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fiestas del Campesino. 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