{"id":2948,"date":"2022-01-20T17:16:56","date_gmt":"2022-01-20T22:16:56","guid":{"rendered":"https:\/\/viboralblog.com\/?p=2948"},"modified":"2022-01-21T17:09:53","modified_gmt":"2022-01-21T22:09:53","slug":"muraleo-parte-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/viboralblog.com\/index.php\/2022\/01\/20\/muraleo-parte-2\/","title":{"rendered":"Muraleo (Parte 2)"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Primero nos dijeron que ya todo estaba listo y que empezar\u00edamos a trabajar el lunes. Pero luego nos dijeron que no, que los trabajadores andaban un poco atrasados con la fondeada del muro y con la colgada de los andamios y que el inicio de la obra se aplazar\u00eda hasta el jueves. Sin embargo, lleg\u00f3 el jueves, y result\u00f3 que tampoco.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y es que el mi\u00e9rcoles al mediod\u00eda, cuando los alpinistas estaban a escasos diez metros de terminar, descubrieron que uno de los extremos del muro de la terraza no parece confiable para clavar los pernos que sostienen las guayas y, obviamente, los andamios. Para colmo, nadie hab\u00eda consultado jam\u00e1s los planos estructurales del edificio y, cuando al fin lo hicieron, result\u00f3 que los del \u00faltimo piso no aparecen por ninguna parte.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para completar, a los organizadores del proyecto no les pareci\u00f3 tan grave el problema y, a trav\u00e9s de un comunicado, le propusieron a <em>De\u00faniti<\/em> que recortaran el dise\u00f1o. Lo m\u00e1s importante, seg\u00fan ellos, era no desaprovechar la parte ya fondeada del muro ni los andamios que ya colgaban de las zonas supuestamente seguras de la terraza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ante semejante propuesta, todos quedamos at\u00f3nitos. Sin embargo, el nivel de absurdo era tan elevado que no tardaron en aparecer las bromas sobre las distintas variaciones que pod\u00eda adoptar el dise\u00f1o, en caso de recortarle casi la tercera parte de su largo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el dise\u00f1o, de hecho, hay una chica que estira el brazo desde el costado izquierdo hasta alcanzar el hombro de un muchacho de gorra, ubicado en el extremo derecho. La parte central es, por tanto, la m\u00e1s despejada y est\u00e1 compuesta por las letras <em>B, L<\/em> y <em>A<\/em> de la palabra <em>HABLALO<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todo esto significa que en caso de tener que recortarlo, la opci\u00f3n m\u00e1s viable ser\u00eda acercar a los personajes hasta superponerlos en un solo abrazo. Las letras, por el contrario, tendr\u00edan que ser mucho m\u00e1s estrechas y, a lo mejor, menos altas. Lo que sin duda las volver\u00eda rid\u00edculas y pr\u00e1cticamente imposibles de leer desde cierta distancia. Para evitarlo, la \u00fanica soluci\u00f3n ser\u00eda que en lugar de <em>HABLALO<\/em> dijera simplemente<em> LALO<\/em>. Con solo pensarlo, tuvimos para re\u00edrnos varios d\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La buena noticia es que el hotel tiene otro muro casi id\u00e9ntico que mira hacia el oriente y que cuenta adem\u00e1s con varias ventajas. Tanto as\u00ed que los amigos de<em> De\u00faniti<\/em> ya lo hab\u00edan solicitado desde un principio, sin imaginar que los organizadores se opondr\u00edan de mil maneras posibles y sin argumento alguno.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al muro occidental, por ejemplo, solo se puede acceder por el inc\u00f3modo techo de tejas de un acuario. El oriental, en cambio, cuenta con acceso directo desde tierra firme, a todo lo largo de un lavadero de carros. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como si fuera poco, la parte central del muro occidental est\u00e1 formada por ladrillos calados: o sea huecos y m\u00e1s huecos, que atentan contra los principios elementales del pixel. El muro oriental, por el contrario, no tiene ni medio hueco y, para completar, se halla protegido, a la sombra del poniente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tras una avalancha de especulaciones y verificaciones que dur\u00f3 mucho m\u00e1s de lo esperado, se decidi\u00f3 finalmente que la estructura del costado oriental del hotel s\u00ed es apta para clavar los pernos a todo lo largo del muro de la terraza y que los andamios del costado occidental ser\u00e1n aprovechados por otro colectivo art\u00edstico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Acordado todo esto, deb\u00edamos esperar unos d\u00edas m\u00e1s por un nuevo montaje de andamios. Eso s\u00ed: ya no hab\u00eda tiempo de fondear, por lo que tendremos que pintar directamente sobre el ladrillo. Afortunadamente, el montaje estar\u00eda listo para el martes siguiente. A m\u00e1s tardar\u2026<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Solo que claro. Lleg\u00f3 el martes y los organizadores nos salieron otra vez con el mismo cuento. Que los alpinistas hab\u00edan tenido un peque\u00f1o retraso, pero que el jueves, con toda seguridad, estar\u00edamos trabajando.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el transcurso de las distintas esperas, Pablo y Sebas subieron a Rionegro a preparar los colores de los vinilos, con la ayuda de un jubilado de <em>Pintuco<\/em> al que apodan <em>El alquimista<\/em>. Juanes, entretanto, le dio los \u00faltimos retoques al mapa de pixeles.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Durante ese tiempo, yo solo baj\u00e9 de Santa Elena para hacerme los ex\u00e1menes preocupacionales de la ARL. Ese mismo d\u00eda, me vi con un coordinador de la parte log\u00edstica y le entregu\u00e9 todo tipo de papeles, antes de poder firmar el contrato. El resto de los d\u00edas me qued\u00e9 con Catalina sin hacer mayor cosa. Me sent\u00eda un poco raro. Pues hiciera lo que hiciera, cada noche me dorm\u00eda con la sensaci\u00f3n de que a la ma\u00f1ana siguiente me llamar\u00edan para empezar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:50px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<h3 class=\"has-text-align-center wp-block-heading\" id=\"section-1\">2<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como era de esperarse, los organizadores nunca nos mantuvieron al tanto de nada. Sin embargo, quienes pasaron frente al hotel, en los d\u00edas previos a la fecha supuestamente definitiva, vieron a varios alpinistas dedicados a limpiar el muro con agua y jab\u00f3n. Gracias a eso, est\u00e1bamos casi seguros de que el inicio de la obra se volver\u00eda a aplazar. Con todo y eso, decidimos ir al mediod\u00eda del jueves pactado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como de costumbre, las cosas suelen ser diferentes en las fotos. La fachada del hotel, sin ir m\u00e1s lejos, result\u00f3 mucho m\u00e1s estrecha de lo imaginado. El muro oriental tampoco es que sea peque\u00f1o, ni mucho menos, pero s\u00ed pierde esa perspectiva de rascacielos que mostraba desde ciertos \u00e1ngulos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El lavadero de carros est\u00e1 lleno de <em>Audis<\/em>, <em>Mercedes<\/em>, <em>BMW<\/em>s y una amplia gama de camperos, tipo burbuja. Tiene una casita, en la que funcionan las oficinas, y est\u00e1 enmallado por todas partes. La sede, de hecho, contin\u00faa en el interior de una reja alterna al otro lado de la calle. Sitio que, como dato curioso, cuenta con un spa para perros.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aparte del inmenso muro y de los carros, lo primero que vimos al llegar fueron los diez andamios verdes que descansaban en el suelo, a la espera de ser alzados. Cada uno mide tres metros de largo por noventa cent\u00edmetros de ancho y se hallan ensamblados en una larga cadena de treinta metros. Sus barandas, dobladas contra el suelo, mostraban a primera vista un aspecto bastante fr\u00e1gil.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tras permanecer largos ratos obnubilados frente al muro, subimos a almorzar junto al parque del Poblado, en el restaurante asignado para el proyecto. Pagamos con fichos, fuimos luego a tomar tinto en la esquina y terminamos descansando en el parque de La Bailarina, donde aprovech\u00e9 para dormir un poco sobre una banca.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">M\u00e1s tarde baj\u00e9 con Juan Sebasti\u00e1n al <em>Homecenter<\/em> de Las Vegas y compramos todo lo que nos hac\u00eda falta: cascos amarillos con barbuquejo, gafas de sol, guantes, tapanucas, as\u00ed como un bafle chino para poder o\u00edr m\u00fasica en el andamio. Despu\u00e9s subimos de nuevo al hotel y guardamos nuestras cosas en un cuarto \u00fatil del garaje, que nos servir\u00e1 como bodega.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El resto de la tarde, no hicimos mayor cosa. La informaci\u00f3n sobre el inicio de la obra era tan difusa que nadie sab\u00eda pr\u00e1cticamente nada. No hab\u00eda tampoco ning\u00fan alpinista para preguntarle al respecto y, durante varias horas, no tuvimos m\u00e1s remedio que dedicarnos a mirar las mismas cosas una y otra vez, como si estuvi\u00e9ramos obligados a aprenderlas de memoria.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mientras tanto, en lo m\u00e1s alto del edificio, las guayas colgaban desde once cerchas distintas que atravesaban el muro de la terraza por encima de la \u00faltima viga. Una y otra vez miramos a las alturas, donde la separaci\u00f3n entre ladrillos desaparec\u00eda por completo y el muro se convert\u00eda en una sola amalgama gris. Por momentos, la terraza terminaba fundi\u00e9ndose con las nubes y con el cielo. Al final de la tarde, a todos nos dol\u00eda el cuello de tanto mirar hacia el infinito.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">M\u00e1s o menos a las cinco, cuando ya est\u00e1bamos a punto de irnos, apareci\u00f3 un alpinista con actitud segura y desenfadada. Se esforz\u00f3 en asegurar que el andamio estar\u00eda listo para el d\u00eda siguiente, pero nadie le crey\u00f3. Y as\u00ed, entre las luces del ocaso, subimos a tomarnos unas cervezas al parque.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A la ma\u00f1ana siguiente, pasamos un par de horas viendo trabajar a los alpinistas. Y aunque se not\u00f3 que les rindi\u00f3 bastante, lo cierto fue que el paisaje de andamios extendidos a lo largo del suelo no vari\u00f3 en absoluto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al rato apareci\u00f3 un motociclista con los refrigerios que nos enviar\u00e1 el proyecto, dos veces al d\u00eda. Estuvimos sentados un rato en el murito que da contra la 10 y luego nos dedicamos a caminar del lavadero al hotel y del hotel al lavadero, como si anduvi\u00e9ramos en trance.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al llegar al hotel no hac\u00edamos m\u00e1s que hablar del mural, mientras que en el lavadero no par\u00e1bamos de contemplar el muro, como si se tratara de una ruina imprescindible de la antig\u00fcedad. Por momentos todo parec\u00eda un teatro del absurdo, una gigantesca farsa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pasada la una, subimos al parque a almorzar. No hubo mayores diferencias respecto al d\u00eda anterior y pasamos de nuevo la tarde peregrinando del lavadero al hotel y del hotel al lavadero. Al atardecer, subimos tambi\u00e9n al parque a tomar cerveza.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:50px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<h3 class=\"has-text-align-center wp-block-heading\" id=\"section-2\">3<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A la ma\u00f1ana siguiente, el andamio comenz\u00f3 por fin a elevarse, y los alpinistas lo fueron cubriendo con una lona verde que nos proteger\u00e1 del sol.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pese a que el dise\u00f1o del mural est\u00e1 pensado para que cualquier persona pueda ejecutarlo, a\u00fan existen dudas met\u00f3dicas que solo podr\u00e1n resolverse en la pr\u00e1ctica. Empezando porque a\u00fan no tenemos ascensor y la idea inicial era pintar de arriba hacia abajo, para evitar posibles salpicaduras de pintura que estropeen el mural. De momento, lo \u00fanico seguro es que trabajaremos en parejas. Cada una cuenta con un plano del dise\u00f1o y deber\u00e1 buscar la mejor forma de organizarse.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el transcurso de la ma\u00f1ana aprovechamos para quitar la etiqueta de cada lata de pintura, antes de marcarlas, seg\u00fan el color, con la misma nomenclatura que aparece en el mapa del dise\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El asunto funciona m\u00e1s o menos as\u00ed: <em>F<\/em> significa fondo, <em>G<\/em>, gente y <em>H<\/em>, <em>HABLALO<\/em>, o sea las letras. En total, entre <em>F1, F2, F3, G4, G5, G6, H7, H8, H9, H10, H11<\/em> y dem\u00e1s son algo as\u00ed como 29 tonos distintos, entre rosados, azules, todo tipo de amarillos, naranjas y rojos, que alcanzan desde las tonalidades m\u00e1s claras hasta otras tan oscuras como el p\u00farpura y el chocolate.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Despu\u00e9s de almuerzo, los andamios estuvieron por fin a la altura en que empieza el mural: es decir, justo encima de la viga del segundo nivel. El ascensor, de hecho, ser\u00e1 tambi\u00e9n el onceavo andamio. Mientras tanto, el acceso ser\u00e1 por una torre con escalera interna.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Finalmente, despu\u00e9s de d\u00edas y d\u00edas de espera, todo estaba listo: andamio, torre para acceder al andamio, latas de pintura marcadas y organizadas, planos de pixeles, metros, tizas, arneses, eslingas, gafas oscuras, platineras, guantes, cascos con barbuquejo\u2026 Apareci\u00f3 tambi\u00e9n la coordinadora de alturas (SISO) y cada quien firm\u00f3 la planilla que lo autoriza a subir al andamio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como era de esperarse, la primera subida fue bastante lenta, y entre los ocho nos demoramos casi media hora. Y no solo por la falta de pr\u00e1ctica, sino porque toca ir haciendo algunos ajustes. Por el momento, solo disponemos de tres eslingas y los que suben se las deben ir pasando a los dem\u00e1s, con ayuda de una cuerda y una polea.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En mi caso, entran adem\u00e1s a jugar los nervios. En un instante las manos me temblaban y no parec\u00edan obedecerme. Y es que a pesar de que no estamos todav\u00eda muy alto, se deben coordinar demasiadas cosas nuevas a la vez y, a medida que sub\u00eda, ten\u00eda que concentrarme en cada movimiento mucho m\u00e1s de lo esperado. De repente, todo se volv\u00eda m\u00e1s lento. Como si solo fuera capaz de pensar en una sola cosa al mismo tiempo. Claro que eso no le pasa a todo el mundo. Algunos como Sebas, Fer y Pablo suben y bajan por esa torre como micos entre las ramas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al llegar al andamio, adem\u00e1s, el mundo empieza a moverse a cada paso, como si uno acabara de montarse en una balsa endemoniada. En los extremos, de hecho, es todav\u00eda peor y, desde el primer paso, uno siente que a la menor equivocaci\u00f3n saldr\u00e1 disparado por encima de la baranda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La pasarela obviamente es larga y estrecha. Pero, adem\u00e1s, como la lona verde solo deja ver hacia el muro, uno siente tambi\u00e9n cierta claustrofobia. Por momentos, incluso, fue como si caminara a tientas en la oscuridad: muy muy muy despacio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo m\u00e1s loco de todo fue que apenas estuvimos en nuestros puestos, cada quien asegurado a su l\u00ednea de vida, con algunas latas de pintura a disposici\u00f3n, aparecieron las primeras gotas de agua en casi tres semanas. Espor\u00e1dicas, insignificantes, pero suficientes para que la SISO nos indicara que deb\u00edamos bajar de inmediato.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mejor dicho: si la cosa sigue as\u00ed, creo que no vamos a terminar nunca.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Primero nos dijeron que ya todo estaba listo y que empezar\u00edamos a trabajar el lunes. 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