{"id":2915,"date":"2021-12-16T14:21:34","date_gmt":"2021-12-16T19:21:34","guid":{"rendered":"https:\/\/viboralblog.com\/?p=2915"},"modified":"2026-05-13T17:21:46","modified_gmt":"2026-05-13T22:21:46","slug":"destecladamente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/viboralblog.com\/index.php\/2021\/12\/16\/destecladamente\/","title":{"rendered":"Destecladamente"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hace dos a\u00f1os me pas\u00f3 exactamente lo mismo con el port\u00e1til. Empezaron fallando ciertas combinaciones de&nbsp;<em>shift<\/em>&nbsp;y&nbsp;<em>control<\/em>&nbsp;y&nbsp;<em>alt<\/em>&nbsp;y&nbsp;<em>may\u00fasculas<\/em>, pero casi ni las usaba y no le par\u00e9 muchas bolas al asunto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Varias semanas despu\u00e9s, comenzaron a molestar algunas letras de la parte central. Nunca las m\u00e1s usadas y solo de manera espor\u00e1dica. Como si una mota de polvo se hubiera atascado en el contacto y solo fuera cuesti\u00f3n de zarandear el computador para que las cosas volvieran a la normalidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Luego el problema pareci\u00f3 detenerse por unos d\u00edas y me olvid\u00e9 por completo del tema. Lo que no impidi\u00f3 que los da\u00f1os siguieran escalando en silencio y que, de un momento a otro, las mismas teclas comenzaran a fallar con mayor insistencia convirtiendo la escritura en algo supremamente dif\u00edcil. Interrumpido. Desesperado. Como cuando uno quiere gritar en un sue\u00f1o y solo le sale un balbuceo ahogado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para entonces, el teclado parec\u00eda burlarse de m\u00ed. Sol\u00eda empezar d\u00f3cil en la ma\u00f1ana y, de repente, cuando yo lograba por fin entrar en materia: zas\u2026 Me tiraba el primer zarpazo, con una de las letras menos usadas, para luego empezar a terapiarme mediante combinaciones cada vez m\u00e1s complejas, que hac\u00edan de la escritura algo en verdad imposible. Indeseable.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En ese tiempo yo andaba escribiendo Piragua y viv\u00eda en Santa Elena, unos mil metros m\u00e1s arriba de Medell\u00edn. Prefer\u00eda moverme lo menos posible entre semana y sol\u00eda albergar la esperanza de que el teclado amaneciera mejor al d\u00eda siguiente para no tener que bajar a la ciudad en busca de un servicio t\u00e9cnico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por motivos inexplicables, era una buena t\u00e1ctica. No era sino pensar en un posible viaje a Medell\u00edn para que las teclas volvieran a funcionar con normalidad y siguieran as\u00ed durante varios d\u00edas, en actitud de mascotas rega\u00f1adas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con la llegada de las lluvias, todo cambi\u00f3. Las fallas se extendieron hacia algunas letras de los extremos como la&nbsp;<em>R<\/em>, la&nbsp;<em>S<\/em>, la&nbsp;<em>A<\/em>&nbsp;y la&nbsp;<em>E<\/em>&nbsp;que, por cierto, a punta de tanto&nbsp;<em>de<\/em>&nbsp;y&nbsp;<em>que<\/em>&nbsp;y&nbsp;<em>en<\/em>&nbsp;y&nbsp;<em>el<\/em>&nbsp;y&nbsp;<em>me<\/em>&nbsp;y te y&nbsp;<em>se<\/em>&nbsp;y las numerosas conjugaciones en pasado termina posicionada como la m\u00e1s frecuente de los textos en espa\u00f1ol, a pesar de que la A se encuentra presente en muchas m\u00e1s palabras.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A prop\u00f3sito del tema, record\u00e9 de golpe que existen al menos dos libros que no usan la letra&nbsp;<em>E<\/em>&nbsp;en ninguna de sus p\u00e1ginas y el simple hecho de pensar en autores tan ociosos consigui\u00f3 aliviarme por un momento. Luego volv\u00ed a enfrentarme con la realidad y me qued\u00e9 un rato medio hipnotizado frente al teclado para descubrir por en\u00e9sima vez una de esas cosas obvias que a uno se le olvidan. Es decir: que varias de las letras m\u00e1s comunes en espa\u00f1ol se encuentran en los extremos del teclado y que, debido a esa extra\u00f1a ubicaci\u00f3n, al momento de escribir, las manos y los dedos y los brazos y los ojos y hasta los hombros y la espalda se terminan moviendo mucho m\u00e1s de lo necesario.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En realidad, ese hecho irrefutable nunca me hab\u00eda parecido tan absurdo. De modo que en lugar de seguir peleando con el teclado me puse a investigar el origen de ese disparate.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Resulta que las teclas de las primeras m\u00e1quinas de escribir estaban dispuestas en orden alfab\u00e9tico. Y claro, por m\u00e1s natural que nos parezca, no deja de ser un orden aleatorio, sin relaci\u00f3n alguna con la frecuencia de uso de cada letra. Aun as\u00ed, los usuarios de esas primeras m\u00e1quinas consiguieron escribir a mil por hora. Con tan mala fortuna que la velocidad de retorno de los tipos no result\u00f3 ser lo suficientemente veloz y los unos siempre terminaban enredados con los otros. Un inconveniente bien embarazoso, que los fabricantes lograron solucionar muy pronto, separando al m\u00e1ximo las letras m\u00e1s utilizadas en ingl\u00e9s y ubicando algunas en posiciones de dif\u00edcil acceso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como era de esperarse, a nadie le gust\u00f3. Hubo todo tipo de quejas y protestas, que los fabricantes tampoco tardaron en solucionar recurriendo a falsas bases cient\u00edficas que no vienen al caso y que casi todo el mundo dio por ciertas. As\u00ed que, en resumidas cuentas, el teclado m\u00e1s usado en la actualidad est\u00e1 pensado para que el acto de escribir sea lo m\u00e1s complicado y lento posible. Y encima en ingl\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La historia del teclado me pareci\u00f3 bastante curiosa y todo lo que se quiera, pero no me sirvi\u00f3 de nada. Al contrario. Cuando trat\u00e9 de escribir nuevamente, las letras m\u00e1s usadas del espa\u00f1ol redoblaron su apuesta y su funcionamiento se torn\u00f3 a\u00fan m\u00e1s desconcertante, como si titilaran bajo el hechizo de un demonio electr\u00f3nico o de alg\u00fan virus inform\u00e1tico dise\u00f1ado para enloquecerme.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A veces, incluso, el juego macabro resultaba tan evidente que yo terminaba riendo como un loco en un balc\u00f3n helado, mientras el radar del aeropuerto giraba sobre la monta\u00f1a vecina.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Durante un par de semanas, todo sigui\u00f3 m\u00e1s o menos igual. Las teclas jugaban, parpadeaban, agonizaban, mor\u00edan, resucitaban, volv\u00edan a la normalidad y, mientras tanto, la lluvia no dejaba de caer a c\u00e1ntaros. Tanto as\u00ed que termin\u00f3 por llevarse un pedazo de barranco en la curva m\u00e1s empinada de los rieles del camino y, a partir de entonces, el paso de los carros qued\u00f3 cerrado por completo. Se formaron lodazales, el agua arrastr\u00f3 piedras de todos las formas y tama\u00f1os y solo fue posible transitar con botas pantaneras durante las pocas horas en que mermaban los arroyos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En medio de esa especie de encierro, mis ideas se fueron haciendo abstractas, casi ajenas, como si volaran en ins\u00f3lito tr\u00e1nsito hacia los sue\u00f1os. Por momentos, llegu\u00e9 a verme a m\u00ed mismo repitiendo, una y otra vez, ciertas palabras conocidas hasta que sonaran absurdas, pregunt\u00e1ndome, adem\u00e1s, si en lugar de ser como eran, no quedar\u00edan mejor con una o dos letras de menos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una ma\u00f1ana helada, cuando las lluvias todav\u00eda no pensaban en calmarse, a la barra espaciadora tambi\u00e9n le dio por fallar y algunas palabras se volvieron tan largas e impronunciables, como si se tratara de un trabalenguas definitivo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para no enfrentarme a las piedras que arrastraban los arroyos, no tuve m\u00e1s remedio que tomar la costumbre de devolverme cada dos o tres renglones a separar palabra por palabra, sin dejar de pegarle cada vez m\u00e1s duro a la barra espaciadora, con la intenci\u00f3n de da\u00f1arla del todo. Pero claro. Una vez m\u00e1s, solo era cuesti\u00f3n de pensarlo para que el teclado volviera a ser obediente y se aventurara a regalarme un par de d\u00edas de escritura fluida, agradecida y feliz.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y bueno. Finalmente lleg\u00f3 el d\u00eda en que varias teclas sacaron la mano por completo y tuve que bajar a Medell\u00edn. Pero eso no es lo importante. Adem\u00e1s, estaba diciendo que hoy justamente me pas\u00f3 lo mismo. Y despu\u00e9s de haber peleado con las teclas durante dos o tres semanas de lluvias y caminos embarrados, la E, la A y la M sacaron la mano para siempre. Esta vez, la diferencia es que ando m\u00e1s lejos, en un pueblo de Michoac\u00e1n llamado Erongar\u00edcuaro, y el servicio t\u00e9cnico m\u00e1s cercano queda en P\u00e1tzcuaro. Hay que bordear un lago, como quien dice. Y pasar por un mont\u00f3n de pueblos. En esta ocasi\u00f3n, afortunadamente, no tengo ning\u00fan af\u00e1n. Es m\u00e1s: de tanto joder con el teclado ese, lo \u00faltimo que se me ocurre es ponerme a escribir.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hace dos a\u00f1os me pas\u00f3 exactamente lo mismo con el port\u00e1til. 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