{"id":2870,"date":"2021-11-25T19:51:23","date_gmt":"2021-11-26T00:51:23","guid":{"rendered":"https:\/\/viboralblog.com\/?p=2870"},"modified":"2022-10-25T14:47:09","modified_gmt":"2022-10-25T19:47:09","slug":"carambolas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/viboralblog.com\/index.php\/2021\/11\/25\/carambolas\/","title":{"rendered":"Carambolas"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Primero nos encontramos con Marc en el pueblo y nos tomamos varias cervezas en una tienda, por el <em>Instituto de Cultura<\/em>. Luego me llama David, que anda visitando El Carmen con Ana y con los suegros, y no tardan todos en aparecer. El asunto es que ya est\u00e1n por cerrar la tienda y terminamos por ah\u00ed dando m\u00e1s vueltas de la cuenta, hasta que Ana y los suegros prefieren irse para el hotel. Cata, David, Marc y yo, por el contrario, nos quedamos afuera de <em>Bohemia<\/em>, d\u00e1ndole a una tapetusa que Marc acaba de conseguir.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al rato aparecen unos amigos pitando y gritando desde un carro y nos invitan a su casa, en las afueras del pueblo. Quedamos entonces de ir al rato y, en medio de una intensa algarab\u00eda, los vemos desaparecer al final de la calle. Despu\u00e9s de eso, Marc va por otra botella de tapetusa que, como suele suceder, parece vaciarse mucho m\u00e1s pronto que la anterior. A continuaci\u00f3n, David tambi\u00e9n se va para el hotel y nosotros, en cambio, nos dirigimos al otro lado del pueblo. En el trayecto, hacemos una parada t\u00e9cnica para tomar cerveza en El Para\u00edso, y luego, cuando las calles del pueblo se agotan, seguimos avanzando en plena oscuridad, por la carretera que va para Rionegro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Jorge nos espera en la portada. Al entrar, vemos a Yenny, An\u00edbal, Catalina, Isabel y Alejandro, sentados en un kiosco, junto a una garrafa de aguardiente casi llena. Griter\u00eda total. Primer aguardiente. M\u00e1s griter\u00eda. Risas. M\u00fasica. Segundo aguardiente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De repente, en el corredor externo de la casa, veo una mesa de billar. La verdad, hace tiempo que quer\u00eda jugar. Incluso es raro que no lo haya hecho. Aunque no&#8230; De pronto no es tan raro. La costumbre suele ser una fuerza poderosa y cuando uno de pronto la pierde, se requiere una especie de voluntad desmedida y algo absurda para romper las nuevas inercias que se han ido formando.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando menos pienso, ando quitando la funda de la mesa. Me tomo un aguardiente, escojo un taco y ensayo mi primer tiro&#8230; Como era de esperarse, nada del otro mundo. Con todo y eso, siento como si acabara de regresar a una \u00e9poca en la que pod\u00eda pasarme horas y horas metido en los billares. Muchas veces, de hecho, perd\u00eda la noci\u00f3n del tiempo y, al salir a la noche fr\u00eda, el efecto del trago me pegaba de golpe y mis pasos terminaban pesando mucho m\u00e1s de la cuenta, hasta convertir cada calle en un abismo interminable.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por m\u00e1s que lo piense, resulta imposible saber d\u00f3nde jugu\u00e9 billar las primeras veces. Yo dir\u00eda que simplemente por ah\u00ed. Para eso hab\u00eda suficientes mesas regadas por todas partes y, sin uno darse cuenta, iba aprendiendo todo tipo de jugadas. Adem\u00e1s, en cada tacada, sent\u00eda como si hubiera crecido de golpe y viviera, finalmente, la vida de verdad. Esa vida de tangos y boleros, llena de alcohol y de cigarro, que se endulzaba de vez en cuando con el perfume de las escasas mujeres que revoloteaban por el ambiente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Yo dir\u00eda que m\u00e1s o menos a los catorce a\u00f1os, el plan de jugar billar se convirti\u00f3 en algo m\u00e1s programado. Probablemente, despu\u00e9s de que un amigo llamado Tob\u00f3n pasara unas vacaciones en Turbo trabajando en el almac\u00e9n de un t\u00edo y regresara hecho un verdadero <em>perro<\/em>. Y no era ninguna casualidad. Despu\u00e9s de todo, en la pared de su casa colgaba un tapiz con una pandilla de perros que jugaban billar, entre tabacos humeantes y finos vasos de whisky.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En esos d\u00edas, con los amigos de La Villa, sol\u00edamos bajar por la canalizaci\u00f3n hasta llegar al parque de Bel\u00e9n. Al principio, durante meses, fuimos mucho a un billar peque\u00f1ito que ol\u00eda a berrinche, en el que nunca faltaban los borrachos que se quedaban dormidos con la cabeza ensurullada entre los brazos, encima de cualquier mesa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sobra decir que para nosotros eso era lo m\u00e1ximo: algo as\u00ed como un sello incontrovertible de calidad. Si no estoy mal, adem\u00e1s, ese sitio se llamaba Los Sauces.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con el tiempo fuimos descubriendo m\u00e1s billares. Unos m\u00e1s elegantes, otros m\u00e1s decadentes. Y al parecer, en medio de esos dos extremos, uno terminaba por adaptarse a cualquier sitio. Como si por alg\u00fan motivo m\u00e1gico, uno pudiera sentirse c\u00f3modo y feliz, pr\u00e1cticamente en todas partes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mientras los dem\u00e1s cogen sus tacos, me sale un tiro perfecto: una carambola a dos bandas que llega con la velocidad justa y deja servida la siguiente tacada. Al verla, siento como si acabara de recobrar un poder olvidado. Luego ensayo una jugada a tres bandas, y aunque mi tiro pasa rozando, no logro pegarle a ninguna bola. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014<em>Gol<\/em> \u2014habr\u00edan dicho algunos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">An\u00edbal y Jorge y Marc ya est\u00e1n parados junto a m\u00ed. Nos tomamos otro aguardiente y, en cuesti\u00f3n de segundos, el mundo entero empieza a darme vueltas. Mi primer tiro oficial, sin ir m\u00e1s lejos, es un completo desastre. El segundo tambi\u00e9n. Para colmo, siempre dejo servida la siguiente carambola.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Dej\u00e1 de pagar \u2014escucho a mis espaldas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed que bueno: mucha emoci\u00f3n, mucha nostalgia y toda la cosa, pero debo reconocer que no estoy en condiciones. M\u00e1s bien voy a llamar a Tob\u00f3n para que venga en estos d\u00edas y nos juguemos un <em>chico<\/em> en el pueblo. Y mejor de una vez. Antes de que se me olvide. Al paso que voy, adem\u00e1s, puedo terminar dormido, con la cabeza ensurullada entre los brazos, encima de cualquier mesa.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Primero nos encontramos con Marc en el pueblo y nos tomamos varias cervezas en una tienda, por el Instituto de Cultura.&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":2872,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"_lmt_disableupdate":"","_lmt_disable":"","footnotes":""},"categories":[40],"tags":[153,163,170],"class_list":["post-2870","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-relatos","tag-alcohol","tag-amigos","tag-recuerdos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/viboralblog.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2870","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/viboralblog.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/viboralblog.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/viboralblog.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/viboralblog.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2870"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/viboralblog.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2870\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3173,"href":"https:\/\/viboralblog.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2870\/revisions\/3173"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/viboralblog.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2872"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/viboralblog.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2870"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/viboralblog.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2870"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/viboralblog.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2870"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}