{"id":2830,"date":"2021-10-06T17:18:08","date_gmt":"2021-10-06T22:18:08","guid":{"rendered":"https:\/\/viboralblog.com\/?p=2830"},"modified":"2021-10-06T17:54:12","modified_gmt":"2021-10-06T22:54:12","slug":"alfabetizacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/viboralblog.com\/index.php\/2021\/10\/06\/alfabetizacion\/","title":{"rendered":"Alfabetizaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Olga fue mi primera novia de verdad (valga la aclaraci\u00f3n) y hace apenas un rato se me ocurri\u00f3 la idea de escribir un cuento que tenga que ver con ella.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Bastar\u00e1 decir que yo estaba en <em>Octavo<\/em> y que, para entonces, era una completa g\u00fceva, en cuanto a mujeres se refiere. Creo que con esos datos ser\u00e1 m\u00e1s que suficiente por el momento. Y qui\u00e9n sabe. A lo mejor, cuando escriba el cuento, brindar\u00e9 m\u00e1s detalles al respecto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo importante, por ahora, es que yo acababa de salir a vacaciones de mitad de a\u00f1o y que, como siempre, buena parte de las vacaciones girar\u00edan en torno al <em>Centro Cultural<\/em> de <em>La Villa<\/em>, a su cancha de micro y a su mesa de ping-pong.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El torneo de micro, sin ir m\u00e1s lejos, estaba a punto de empezar. Nuestro equipo jugar\u00eda el primer partido y yo andaba amarr\u00e1ndome y desamarr\u00e1ndome los tenis en la primera escala de la tribuna, cuando de pronto se corri\u00f3 la voz de que unas alfabetizadoras del Santa Clara acababan de llegar y que, palabras m\u00e1s, palabras menos, ten\u00edan aspecto de diosas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En realidad, nunca antes unas alfabetizadoras hab\u00edan ayudado en las actividades del <em>Centro Cultural<\/em> y, por eso mismo, no me sorprendi\u00f3 que muchos corrieran a verlas y que llegara a formarse un peque\u00f1o tumulto que nos impidi\u00f3 divisarlas desde la cancha. Con todo y eso, no hab\u00eda mayor diferencia. Alfabetizaci\u00f3n significaba <em>D\u00e9cimo<\/em> y, en resumidas cuentas, estaban fuera de nuestro alcance. Y ni hablar de m\u00ed, en particular, que como creo haberlo mencionado antes era una completa g\u00fceva.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No deja de ser extra\u00f1o, sin embargo, que aquella primera impresi\u00f3n, a\u00fan sin haber llegado a verlas, haya quedado grabada en mi memoria, mientras que el momento en que realmente las vi no pertenece a un instante en concreto, sino que se diluye, fragmentado, en una sumatoria de situaciones distintas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Recuerdo que muchas veces, mientras esper\u00e1bamos a que desocuparan la cancha de micro, despu\u00e9s de alguna actividad, ellas andaban por ah\u00ed revoloteando en funci\u00f3n de cualquier cosa y que, para entonces, cada uno de mis amigos se hab\u00eda encargado de elegir a la alfabetizadora de sus sue\u00f1os, a las que, por cierto, se refer\u00edan con la confianza oculta y fantasiosa que brindaba el simple hecho de conocer sus nombres. Y claro. Aunque yo nunca se lo comuniqu\u00e9 a nadie, la m\u00eda se llamaba Diana: una monita de pelo largo y liso, con mejillas trigue\u00f1as y alegres.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No s\u00e9 si vaya a mencionarlo en el cuento, pero la verdad es que siempre he tenido cierta facilidad para los llamados <em>amores plat\u00f3nicos<\/em>. Y m\u00e1s a\u00fan por aquel entonces, cuando mis fantas\u00edas desafiaban, sin duda alguna, las m\u00e1s desilusionantes y crueles realidades.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed que s\u00ed. Sin necesidad de hablarlo con nadie, me la pasaba mirando a Diana y pensando en ella. Y no tanto por el trillado asunto de las tetas y el culo (que tambi\u00e9n), sino, m\u00e1s que nada, imaginando el improbable escenario en que, por alg\u00fan loco motivo del universo, ella y yo termin\u00e1ramos hablando.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el cuento, seguramente describir\u00e9 mejor los detalles de mi enamoramiento a distancia. Por ahora, me conformo con decir que una tarde, mientras esper\u00e1bamos a que retiraran unas mallas de la cancha de micro, yo andaba jugando con un amigo en uno de los corredores del fondo, hasta que \u00e9l pate\u00f3 el bal\u00f3n por encima de la reja y tuvo que salir a la calle a buscarlo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mientras lo esperaba, una voz de mujer son\u00f3 de pronto a mis espaldas. Recuerdo que volte\u00e9 algo sorprendido y result\u00f3 que era Olga, una de las alfabetizadoras predilectas entre mis amigos. Y no s\u00e9. Lo m\u00e1s extra\u00f1o es que a\u00fan me sigue costando describirla.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esos momentos, por otra parte, son casi imposibles de recordar. Hay demasiada confusi\u00f3n y nerviosismo de por medio. Y ni hablar de los a\u00f1os transcurridos. Pero lo cierto, m\u00e1s all\u00e1 de cualquier duda, fue que Olga se acerc\u00f3 a hablarme. Y no sobre cualquier cosa. Pues, casi de entrada, dijo que le gustaba mi pelo largo y tambi\u00e9n la forma en que yo jugaba f\u00fatbol.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Su voz era medio grave, segura, sensual, como si estuviera acostumbrada a ese tipo de conversaciones. La m\u00eda, en cambio, no. Tanto as\u00ed que mientras mi cerebro se encargaba de pensar mil cosas distintas a la vez, mi voz permaneci\u00f3 paralizada en el fondo de m\u00ed mismo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El asunto es que yo suelo ser de extremos. Y esa vez no fue la excepci\u00f3n. Ya que, de golpe, mi voz reaccion\u00f3 y empez\u00f3 a decir un mont\u00f3n de cosas que yo ni siquiera entend\u00ed y de las que, obviamente, me arrepent\u00ed enseguida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La escena, sin embargo, se evapor\u00f3 al instante. M\u00e1s exactamente, cuando alguien llam\u00f3 a Olga desde la cancha y ella tuvo que irse.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y claro. Como los amigos tienen ese extra\u00f1o poder de no perderse nada, result\u00f3 que todos observaron la escena desde \u00e1ngulos imposibles y no tardaron en venir a hacerme todo tipo de preguntas, que yo intent\u00e9 esquivar de mil maneras distintas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sobra decir que durante el resto del d\u00eda y de la noche alcanc\u00e9 un elevado estado de perplejidad y aturdimiento. Y adem\u00e1s de olvidar a Diana por completo, llegu\u00e9 a considerar la ins\u00f3lita idea de no volver al <em>Centro Cultural<\/em> por un tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Afortunadamente, el ala menos idiota de m\u00ed mismo gan\u00f3 la partida. Y no solo eso. Sino que adem\u00e1s, guiado por una fuerza desconocida, empec\u00e9 a quedarme rezagado de mis amigos, mientras ellos bajaban a <em>La Villa<\/em> al final de la tarde, con la idea de presenciar el momento en que las alfabetizadoras terminaran su jornada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Durante varios d\u00edas, Olga y yo intercambiamos miradas y sonrisas y saludos e incluso palabras sueltas. Hasta que, una tarde, sus amigas al fin se desvanecieron y nos quedamos conversando en las grader\u00edas de cemento, sin m\u00e1s interferencia que las monta\u00f1as en pleno ocaso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Recuerdo que hablamos sobre un mont\u00f3n de cosas. Como si, de alguna forma secreta, hubi\u00e9ramos acordado repasar cada uno de los aspectos de nuestras vidas y cotejarlos met\u00f3dicamente hasta descubrir, maravillados, que ten\u00edamos demasiadas cosas en com\u00fan y que, adem\u00e1s, las conversaciones entre nosotros flu\u00edan entre la risa y el asombro, sin el m\u00e1s m\u00ednimo esfuerzo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La noche ya empezaba a caer, cuando las l\u00e1mparas del <em>Centro Cultural<\/em> se encendieron y Olga dijo que, desafortunadamente, ten\u00eda que irse. Alcanz\u00f3 tambi\u00e9n a contarme que viv\u00eda en alg\u00fan lugar entre <em>F\u00e1tima <\/em>y <em>Malib\u00fa<\/em>, de modo que la acompa\u00f1\u00e9 a la 33 a coger un <em>Laureles<\/em>, le ped\u00ed el tel\u00e9fono y quedamos de vernos en el transcurso de los d\u00edas siguientes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La primera vez que fui a su casa, estuvimos solos en su cuarto. Ella me mostr\u00f3 su colecci\u00f3n de libros y de casetes y un \u00e1lbum de fotos que le hab\u00edan tomado para un par de <em>castings<\/em>. Durante un rato, entonces, anduve abismado pasando p\u00e1ginas y opinando cualquier sandez, mientras descubr\u00eda a Olga en una infinidad de poses con distintos sombreros, <em>jeans<\/em> ultra ce\u00f1idos, minifaldas, chaquetas de cuero, camisas con todos los botones abiertos\u2026 En fin&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El asunto es que no deber\u00eda andar hablando tanto de esto. Porque s\u00ed. Ya tengo la idea y toda la cuesti\u00f3n. Pero primero debo buscar la voz y entender m\u00e1s o menos por d\u00f3nde ir\u00e1 la historia. Muchas veces pasa que a uno se le ocurren temas y despu\u00e9s no logra concretarlos. O no jalan lo suficiente. Y aunque no creo que eso me pase con Olga, uno nunca sabe.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como quien dice, no quiero comprometerme.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Olga fue mi primera novia de verdad (valga la aclaraci\u00f3n) y hace apenas un rato se me ocurri\u00f3 la idea de&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":2832,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"_lmt_disableupdate":"","_lmt_disable":"","footnotes":""},"categories":[40],"tags":[163,151,170],"class_list":["post-2830","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-relatos","tag-amigos","tag-futbol","tag-recuerdos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/viboralblog.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2830","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/viboralblog.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/viboralblog.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/viboralblog.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/viboralblog.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2830"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/viboralblog.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2830\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/viboralblog.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2832"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/viboralblog.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2830"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/viboralblog.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2830"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/viboralblog.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2830"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}