{"id":2804,"date":"2021-09-17T16:09:44","date_gmt":"2021-09-17T21:09:44","guid":{"rendered":"https:\/\/viboralblog.com\/?p=2804"},"modified":"2024-08-30T14:27:59","modified_gmt":"2024-08-30T19:27:59","slug":"medallork","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/viboralblog.com\/index.php\/2021\/09\/17\/medallork\/","title":{"rendered":"Medallork"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando volv\u00ed de Argentina, despu\u00e9s de siete a\u00f1os, todo el mundo era con el mismo cuento. Que Medell\u00edn se hab\u00eda vuelto lo peor y que ya no se pod\u00eda andar por ah\u00ed tranquilo, porque a la primera de cambio lo bajaban a uno de pinta. Lo atracaban.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Yo adem\u00e1s hab\u00eda vuelto a vivir al Retiro y las primeras veces que baj\u00e9 a Medell\u00edn me sent\u00eda como uno de esos turistas cautelosos que miran para todos lados y que creen estar viviendo la experiencia de sus vidas, al visitar una ciudad con semejante fama de violencia, supuestamente pasada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con el paso de los d\u00edas, sin embargo, me pareci\u00f3 que no era para tanto. M\u00e1s de una vez camin\u00e9 por debajo del viaducto del metro desde Exposiciones hasta el Centro, e incluso hasta la de Antioquia, o cruc\u00e9 a pie desde Carlos E. hasta Boston y nunca vi nada raro. O, por lo menos, nada que no hubiera visto miles de veces antes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mi conclusi\u00f3n: Medell\u00edn era m\u00e1s o menos la misma de siempre. Simplemente hab\u00eda que andar con cuidado y, al mismo tiempo, tranquilo. Algo que solo se aprende a trav\u00e9s del tiempo y que sabe hacer muy bien cualquier habitante de la ciudad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El asunto es que ahora todo volvi\u00f3 a suceder m\u00e1s o menos igual. Estuve casi un a\u00f1o en M\u00e9xico, luego volv\u00ed a vivir al Carmen y, entre el bicho y las secuelas del bicho, llevaba poco m\u00e1s de a\u00f1o y medio sin bajar al Centro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y digo que todo se repiti\u00f3, porque al igual que hace unos a\u00f1os, llevaba meses oyendo que las calles de Medell\u00edn andaban horribles. Y que entre la pandemia y los habituales colombianos y los novedosos venezolanos, el asunto andaba demasiado complicado. En especial, por la nueva modalidad de atraco en masa, en la que alguien de pronto anda por ah\u00ed y, de golpe, se le viene un grupo de gente encima a quitarle todo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Finalmente bajo del Carmen y llego a la estaci\u00f3n Parque Berr\u00edo sin pensar en nada en particular. Con cierta expectativa por ver c\u00f3mo andan las cosas, pero sin dejarme guiar por ninguna idea fija, a\u00fan cuando el Parque Berr\u00edo no es solo el sitio en que m\u00e1s roban de toda la ciudad, sino que ocupa, de hecho, los dos primeros lugares. Pues no es ning\u00fan secreto que <em>Bol\u00edvar<\/em> con <em>Colombia<\/em> se pelea el primer puesto de atracos con la esquina que sigue m\u00e1s hacia el norte.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como siempre, hay polic\u00edas por todas partes. Y claro. Para completar el cuadro, gente que sigue de cerca a esos mismos polic\u00edas para saber en qu\u00e9 momento y desde qu\u00e9 \u00e1ngulo operar, como si se tratara de una coreograf\u00eda dirigida por un titiritero experto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Yo, por el contrario, m\u00e1s bien me escabullo por la esquina de arriba y empato pronto con <em>La Playa<\/em>. Es viernes al mediod\u00eda y, aparte del calor, lo que m\u00e1s me sorprende es el gent\u00edo que deambula por ah\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Despu\u00e9s de recorrer calles y calles, me llama la atenci\u00f3n la cantidad de tapas met\u00e1licas que se robaron de pronto del suelo y que no dejaron otra cosa que huecos de todos los tama\u00f1os, formas y profundidades, en los que uno f\u00e1cilmente puede quebrarse una pata. O hasta dos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las aceras, en general, se ven destruidas y, por momentos, me siento caminando por una zona de guerra en la que sufri\u00f3 absolutamente todo. Hasta los materiales m\u00e1s resistentes. Y ni hablar de las personas. Claro est\u00e1. Muchas de ellas, sin ir m\u00e1s lejos, se detienen a cada tanto a contar todo tipo de historias en busca de alguna limosna.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El calor sigue siendo bestial. Se nota que cada vez hay menos \u00e1rboles. Aprovecho entonces para tomarme una cerveza aqu\u00ed y otra all\u00e1 y, mientras tanto, voy haciendo un inventario personal de los sitios que todav\u00eda existen y los que, por el contrario, no sobrevivieron. Di\u00f3genes, por ejemplo, ya no est\u00e1. Uno de mis bares favoritos. Con todo y eso, cre\u00ed que el cambio general iba a ser m\u00e1s dr\u00e1stico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y eso de hecho es lo m\u00e1s loco de todo. Que a pesar del caos, todo siga funcionando m\u00e1s o menos como antes. Unos cuantos negocios se quebraron durante el encierro y simplemente fueron reemplazados por otros. Pero \u00bfc\u00f3mo hizo la dem\u00e1s gente? \u00bfC\u00f3mo no se quebr\u00f3 absolutamente todo el mundo? \u00bfO casi todo?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo que nunca imagin\u00e9, en cambio, fue que se hubieran robado cientos de tapas met\u00e1licas a la redonda y que, para colmo, no hayan sido repuestas y, mientras tanto, las aceras se sigan desmoronando como si se tratara de una ciudad abandonada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed que ahora ya no solo toca saber andar con cuidado y tranquilo, al mismo tiempo, sino que hay que aprender a caminar con la vista clavada al suelo, pero sin descuidar tampoco el ojo avizor del panorama m\u00e1s lejano.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Qui\u00e9n sabe por qu\u00e9, pero eso nadie me lo dijo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando volv\u00ed de Argentina, despu\u00e9s de siete a\u00f1os, todo el mundo era con el mismo cuento. 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